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Nuestra Misión

  • Ernesto Gonzalez C
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  • Agosto 14, 2018

Los pastores de la Iglesia Cristiana de la Gracia tenemos una gran responsabilidad de alimentar al rebaño con una enseñanza regida por la Palabra de Dios y una de las áreas en que enfatizamos es la maduración espiritual de los matrimonios que forman esta amada iglesia del Señor.

El matrimonio es una institución afable y buena, que fue creada por Dios.

Tiene el propósito de ser una bendición, como lo llama Pedro en su primera carta Capítulo 3 versículo7, al exhortar a los maridos a vivir con su esposa sabiamente, dándole honor ya que son coherederas de la gracia de la vida.

El matrimonio nos apunta a Cristo y a la iglesia, como dice Efesios 5:31-32.

El matrimonio ilustra la relación amorosa de Cristo y su iglesia, siendo Cristo el marido amoroso de su esposa la iglesia y la esposa dando respuesta al liderazgo amoroso de su esposo, así como la iglesia responde a Cristo.

Sabemos que el pecado afectó en forma negativa su relación con Dios. Desde Adán y sus descendientes no solo padecerán y morirán como personas, sino que a la vez sufrirán en su relación. Solamente el Señor Jesucristo será capaz de restaurar la relación de la humanidad con Dios.

Aunque el matrimonio esté sujeto a la maldición tras la caída del hombre, los matrimonios cristianos, bajo el control del Espíritu Santo deberán experimentar matrimonios apacibles, plenos y productivos.

Nuestra intervención como pastores, es de enseñar las bases bíblicas en las que están asentados sus matrimonios. Hemos de recordarles que el matrimonio es un pacto público, formal y reconocido oficialmente entre un hombre y una mujer. Que el matrimonio fue creado para tener una relación y no para aislarse entre sí. 

Importante es enseñar que si ambos llevan a cabos sus roles como establece Efesios 5:21-6:9, se cumple el principio general de la sumisión mutua de someterse los unos a los otros; ya que es un producto de la llenura del Espíritu Santo y quedando el fundamento de los principios de autoridad y sumisión en la relación esposo esposa; padres e hijo; amos y siervos. Y que, al tener un matrimonio bíblicamente establecido, nos lleva a darle toda la honra y toda la gloria a Dios.

 

Ernesto González Casillas

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